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Una alianza de grandes empresas pretende reducir la huella de carbono de las criptomonedas

Uno de los principales objetivos a largo plazo del grupo es que todas las cadenas de bloques del mundo utilicen energía 100% renovable para 2025.

Un grupo de más de 20 empresas que incluye organizaciones de criptomonedas, financieras, tecnológicas, energéticas y no gubernamentales se ha unido para centrarse en el impacto medioambiental de las criptomonedas.

En un anuncio realizado el día hoy, el Crypto Climate Accord (aparentemente inspirado en el Acuerdo de París, que cuenta con 195 firmantes) dijo que su objetivo es abordar el «gran y creciente consumo de energía de las criptomonedas y la cadena de bloques, y el impacto climático de su consumo energético». Lanzado por las organizaciones sin ánimo de lucro Energy Web Foundation, Rocky Mountain Institute y Alliance for Innovative Regulation, entre los socios del grupo se encuentran empresas de alto perfil en el espacio cripto, como la empresa de pagos basados en blockchain Ripple, la empresa minera canadiense Hut 8, la empresa de inversión en activos digitales CoinShares y la empresa de software blockchain Consensys, etc.

«Las industrias de toda la economía mundial están empezando a descarbonizar sus operaciones», dijo el grupo. «Podemos hacer lo mismo con las criptomonedas. Tenemos la oportunidad de descarbonizar la industria».

Entre los objetivos a largo plazo del Crypto Climate Accord se encuentran la transición de todas las cadenas de bloques del mundo al uso de energías 100% renovables para la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 2025 y el desarrollo de un estándar de contabilidad de código abierto para medir las emisiones de la industria cripto. El grupo también fijó el objetivo de que toda la industria de las criptomonedas llegue a ser de carbono neto cero para 2040, este término se refiere a un momento en el que las emisiones de carbono producidas por el hombre pueden ser efectivamente eliminadas de la atmósfera.

Muchas empresas de tecnología financiera y de criptomonedas se han comprometido públicamente con iniciativas más ecológicas, debido a que el impacto medioambiental de los activos digitales se hace cada vez más evidente. El año pasado, Ripple anunció que se comprometería a ser carbono neto cero para 2030 asociándose con Energy Web Foundation e invirtiendo en tecnologías de eliminación de carbono.

«El Crypto Climate Accord reconoce que las tecnologías financieras, incluyendo blockchain y las criptomoneda, están bien posicionadas para liderar el compromiso de las finanzas globales con un futuro sostenible», dijo Ripple en respuesta al lanzamiento de hoy. «Estudios recientes sugieren que desde ahora hasta 2023 son los años más críticos de crecimiento de la adopción de las criptomoneda y sabemos que será más difícil «hacer ingeniería inversa» de una característica sistémica como la sostenibilidad cuanto más esperemos».

Tanto Bitcoin (BTC) como la tecnología Blockchain han recibido elogios por su papel en la transformación de las finanzas mundiales, pero también críticas por el impacto de la tecnología subyacente en el cambio climático. Se calcula que la energía necesaria para mantener la red Bitcoin consume aproximadamente 95.4 TWh al año, según datos del Índice de Consumo de Energía de Bitcoin de Digiconomist, una cantidad comparable al consumo de energía de Kazajistán. Bitcoin también tiene una huella de carbono anual (45.34 megatones de dióxido de carbono) que compite con la de Hong Kong.

Si «descarbonizar la industria de las criptomonedas en un tiempo récord» es el objetivo del Crypto Climate Accord, los retos a los que se enfrenta serán comparables a los de los firmantes del Acuerdo de París, que pretende evitar que el plantea registre más de 1.5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. Informes sugieren que las emisiones mundiales de dióxido de carbono disminuyeron un 6.4% el año pasado, ya que muchas industrias se vieron frenadas o paralizadas por el impacto de la pandemia del Covid-19. Sin embargo, esta cifra sigue estando por debajo del recorte de 7.6% que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estimó necesario para alcanzar las cifras establecidas en el Acuerdo de París.

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